Biografía

Home page

Karl Werner Thomas Trutmann, conocido como Béni Trutmann, nace el 26 de noviembre de 1935 en Locarno, Suiza.

BENI es su apodo de niño.

Su padre, Friedrich Aloïs Trutmann, es geómetra, oficio que le obliga a efectuar numerosos viajes al extranjero, en particular a Venezuela, donde la familia Trutmann se instala finalmente. Béni tiene sólo 4 años. Esta pequeña infancia (desde los 4 a los 10 años) vivida en contacto con una naturaleza salvaje será determinante en la construcción de la personalidad del artista.



De niño, Béni padece de dislexia, pero sus profesores reconocen que “posee una gran capacidad emocional… y prefiere expresarse con imágenes, más que con palabras”: sus cuadernos escolares están llenos de dibujos minuciosamente detallados y sus paisajes son ya verdaderos estudios de perspectiva (imagen Nº 33).

Su abuelo paterno es escultor(Wilhelm Schwerzmann). Este hombre generoso ocupa un papel preponderante en la familia Trutmann. (imagen Nº 25)


Béni Trutmann es un gran atleta y “luchador”. Se muestra especialmente dotado para la natación: con 17 años gana la prueba de espaldas crol en Locarno. Encadena éxito tras éxito a partir de 1952 y, en 1957, consigue el campeonato nacional de natación en Zurich, Suiza, en 2 pruebas: 200 metros crol masculino y 200 metros 4 estilos libres. (imagen Nº 13)


Mientras sus hermanos inician estudios superiores en ciencias, Béni Trutmann entra en la escuela de Bellas Artes de Zurich. Durante esos años, aprende a desarrollar sus capacidades artísticas y a afinar su sentido de la estética, pero por encima de todo, descubre su verdadera pasión y vocación: la fotografía.

Tras terminar sus estudios en 1956, espera el campeonato de natación de 1957 y luego viaja a París, donde trabaja como ayudante del conocido fotógrafo Harry Meerson. Alumno prodigio, dos años más tarde, comienza como fotógrafo independiente y decide instalarse definitivamente en París.

Entre 1961 y 1964, Béni Trutmann consigue varios contratos con la revista de moda francesa “Jardin de Modes”. Realiza sus primeros reportajes fotográficos para los grandes diarios (Desfile de la 5a Avenida – Bob Kennedy – Nueva York)


En 1958, Béni viaja por España (primeras fotografías de las corridas), y visita las Baleares: primer encuentro con Formentera, a los 23 años. Queda impresionado por la belleza de la isla. (imágenes 18-24)



1965/1984: la publicidad – los años dorados

Vanguardista y perfeccionista desde los inicios, para Béni Trutmann “lo importante en una fotografía es la composición” (imágenes 26-30)

Muy pronto las grandes agencias de publicidad de la capital francesa se fijan en Béni, que destaca por su estilo original pues no se contenta simplemente con fotografiar, sino que crea una puesta en escena (2CV). Se convierte en el fotógrafo de las grandes firmas (Chanel, Cacharel, Guy Laroche, Fiat, Mercedes, Kodak, Grundig, Canon, Air France, Air Afrique, etc.) para las que realiza numerosas campañas publicitarias, además de publicar en las revistas “Elle” y “Marie Claire”. Béni tiene entonces 30 años.


Trabajador infatigable, curioso insaciable, nada le detiene: su excelente forma física le permite ejercer su arte en las condiciones más extremas:

Groenlandia (1965 imagen Nº 6)

Paisajes de Noruega

Fiordos y serrerías en Finlandia

Pesca en el Mar del Norte a bordo de una trainera irlandesa

Las canteras de Carrara (Italia)

Gran Atlas (Marruecos) y Oasis (sur tunecino)

Escalada del Mont Blanc

Vistas aéreas – Montañas suizas

Surfistas en Suráfrica

Submarinismo en el Mar Rojo

Las islas Seychelles (1982)

Peces y corales de las Maldivas


Especialista en fotografía submarina, Béni Trutmann sabe bien que la estética es inútil sin la aportación de la técnica: realizará una “cámara de protección” destinada a la concepción de sus fotografías denominadas “mitad aire, mitad mar”. (imagen Nº 5 y 31). En 1978, ya no le queda nada que demostrar. Solicitado por los jóvenes ayudantes de fotografía, abre su taller “Villa des Arts” (Villa de las Artes) en la calle Hégésippe Moreau en París. Sin embargo, Béni Trutmann continuará como fotógrafo independiente hasta el final de su vida.



1984/1995: los años de madurez y humanismo
:



Fotógrafo etnólogo, consciente de los desastres ecológicos, realiza uno tras otro 3 reportajes: Senegal y la isla de Gorée, los poblados en Costa de Marfil y el archipiélago de las Bahamas. En 1990, forma parte de la expedición Surcouf por la isla Mauricio. Más que las fotos de restos de embarcaciones, esta expedición le sirve de pretexto para fotografiar el paisaje humano y la belleza de la isla.

                                                                             

Estos son los años en los que expone sus obras fotográficas. Igualmente son los años de su compromiso ecológico y de su colaboración con las asociaciones en defensa del medioambiente, entre ellas Greenpeace.


En 1995, con 60 años emprende un viaje por la India septentrional. Este último reportaje es una obra maestra: Béni Trutmann es sin lugar a dudas el maestro de la luz. Escenas de la vida cotidiana, paisajes descomunales, todas sus fotografías son una invitación a viajar y sus estudios de perspectiva son asombrosos. (imagen Nº 17)


Este será su último gran viaje ya que Béni quiere consagrarse a la obra de su vida: Formentera.


Béni Trutmann y Formentera
: (imágenes)


Formentera es su jardín secreto. Tendrá que esperar hasta 1969 para comenzar la construcción de su casa en lo alto de La Mola. Esta casa, la imagina y la concibe desde su mirada fotográfica. Diez años de obras para una arquitectura única y una vista excepcional de la isla desde su corazón. Necesita de este espacio privado para recuperar enegías. En esta casa vive 6 meses al año.


Locamente enamorado de la isla, de la que conoce cada rincón, no deja de fotografiarla durante 44 años. Formentera es verdaderamente la obra fotográfica de su vida, con más de 30 mil fotografías.


En Formentera, se siente ante todo un habitante más. Fiestas, bodas, procesiones religiosas y tradicionales, Béni está siempre presente en estos momentos de la vida que sólo pasan una vez. Adora a mujeres y hombres de la isla, de quienes es importante “conservar su herencia cultural para las futuras generaciones”. Con 98 negativos, “la Matanza” es un bello ejemplo de un reportaje didáctico.

El fotógrafo data y clasifica escrupulosamente cada uno de estos acontecimientos.


Su respeto por los habitantes de esta tierra queda claramente reflejado en una serie de retratos que comienza en 1976. La mirada del fotógrafo sabe captar el momento en el que la expresión de un rostro aporta otra dimensión a la fotografía, una dimensión profundamente humana. Ese sentimiento está bien presente. Descubrimos la belleza interior, el pudor y la sencillez de los personajes que fotografía para que nunca los olvidemos.


Los artistas también forman parte de la historia de Formentera y les reservará un lugar en su obra fotográfica. Hombre generoso y amigable, colabora en sus proyectos creativos (imagen de la antología de poemas “Formentera” de Alfred Tardy).


Pero Formentera es frágil. Béni Trutmann lo sabe y se preocupa por su “rumbo” y por las transformaciones urbanas, que se dedica a fotografiar año tras año. Consciente del desastre ecológico derivado de la incapacidad de controlar el flujo turístico, pone su talento al servicio de las asociaciones ecológicas, entre ellas el GOB. En 1987, sus obras fotográficas vendrán a apoyar la exposición “Belleza y Destrucción de una isla” organizada en Formentera, y más tarde en París en 1988.


Frente a la belleza de la naturaleza de Formentera y de sus paisajes, Béni Trutmann se siente humilde. A partir de 1985, el proyecto de su libro comienza a tomar forma, con la intención de desarrollar 3 temas: aire, mar y tierra. Los paisajes de “Las 4 estaciones” se asemejan a las pinturas impresionistas. 10 años de trabajo para terminar el libro de la siguiente manera:

"Gracias a Dios y a sus amigos por haberme ayudado y guiado,

Sin quienes seguramente no habría encontrado la fuerza necesaria para terminar este libro,

Humilde testimonio de la belleza que nos ofrece la naturaleza."

El 28 de abril de 2002, Béni Trutmann fallece en su casa de Formentera.

 

Home Page